| BLACKJACK:
CLASES PARA CONTAR CARTAS GANAN ADEPTOS
La suerte no fue el único factor que dio ayer a los jugadores
ventaja cuando el Seminole Hard Rock Hotel and Casino en Hollywood
se convirtió en el primero del estado en tener blackjack
(veintiuna) y otros juegos de mesa.
Como preludio
de los miles de jugadores que se espera prueben su suerte en distintos
juegos como blackjack, baccarat, pai gow, Let It Ride y Three Card
Poker –todos nuevos en los casinos de la Florida– dos
ex estudiantes del Instituto de Tecnología de Massachusetts
(MIT) enseñan a algunos jugadores de blackjack varias forma
de ganarle a la banca.
Los expertos,
en cuya época universitaria y carreras de jugadores se basó
la película 21, enseñan a los jugadores cómo
contar las cartas, una técnica que es parte matemática,
parte memoria, y rechazada por los propietarios de los casinos.
En realidad,
es precisamente ésta la causa por la Mike Aponte, de 37 años,
residente en Los Angeles, y David Irvine, también de 37 años,
y vecino de Naples, Florida, no son bien recibidos en la mayor parte
de los casinos, sobre todo en Las Vegas: ambos crearon un negocio
para enseñar a otros a contar las cartas.
Aponte e Irvine
realizaron el 14 de junio un seminario para aprender a contar cartas
en un lugar no identificado de Miami –a un costo de $900 por
persona– y no permitieron que asistiera la prensa porque,
dijeron, los estudiantes deben proteger su identidad a la hora de
usar sus nuevos conocimientos en el Hard Rock. El casino puede prohibir
la entrada a cualquiera que sea sospechoso de contar cartas.
En el 2004
Irvine y Aponte crearon el Instituto Blackjack, donde se dictan
cursos que cuestan desde $135 por persona hasta sesiones privadas
que cuestan $7,000. Los dos afirman que hasta ahora han capacitado
a unas 250 personas de todo el país.
Aponte dijo
que la teoría de contar cartas es relativamente simple, una
suerte de “matemática de escuela intermedia: sumar,
restar. Lo más complicado es la división, como por
ejemplo dividir 14 entre 2 ½”.
”No es
el caso de cuando uno memoriza las cartas y hay que tener una memoria
fotográfica”, afirmó. “El principal factor
que determina si alguien aprende bien a contar cartas es la seriedad
con que tome el asunto”.
El principio
fundamental es que cuando un grupo de naipes tiene una gran proporción
de cartas altas (10, jack, reina, rey y un as) hasta cartas bajas,
el jugador tiene una ventaja, mientras que lo contrario favorece
al casino.
Según las reglas aplicadas al blackjack –y en función
del método de juego del jugador– la ventaja de la casa
sobre los jugadores que no cuentan las cartas puede oscilar entre
medio y dos y medio por ciento, tal vez más.
El Hard Rock
tendrá un estimado de medio por ciento de ventaja sobre un
jugador que use la estrategia básica perfecta de blackjack,
sin contar las cartas, indicó Howard Dreitzer, vicepresidente
de juegos de mesa de la tribu.
Cuando se cuentan las cartas es difícil calcular con precisión
cuánta ventaja tiene el jugador, apuntó Aponte. Lo
que es más, ”va a tener rachas perdedoras”, señaló.
“Habrá momentos en que el croupier logra el blackjack
porque tiene tantas probabilidades de conseguirlo como el jugador”.
”La gran diferencia”, añade, “es que cuando
la mesa gana no se le paga 150 por ciento, como ocurre cuando gana
el jugador”.
Sin embargo,
una persona que sepa contar cartas puede tener una ventaja de aproximadamente
uno por ciento sobre la banca. ”Eso podría parecer
una pequeña ventaja”, dijo Irvine, pero cuando se acumula
durante un mes, un año o más, y se suma a apuestas
máximas cuando favorecen al jugador, eso puede representar
mucho dinero.
Aponte e Irvine
calculan que su equipo MIT ganó unos $10 millones jugando
blackjack, principalmente en Las Vegas, pero también en otras
partes, desde 1992 hasta el 2000. De igual modo, Aponte ganó
en el 2004 la Serie Mundial de Blackjack, un torneo televisado que
creó la cadena de televisión por cable GSN.
Los dos mayores errores de los jugadores nuevos, afirma Aponte,
es que no tienen una estrategia básica –como parar
cuando la mesa saca un seis, o dividir ases y ochos– y apuestan
demasiado a manos individuales vinculadas a sus fondos.
Muchos jugadores
tienden a pasar por alto lo aprendido y caen en supersticiones,
hábitos y corazonadas, aunque conozcan la técnica
apropiada, agregó Aponte.
Además,
en un casino los contadores de cartas también tienen que
hacer un esfuerzo para ocultar sus habilidades.
Irvine sonríe
por la forma en que se interpretó al equipo MIT en la película
21. ”No usamos las pelucas sofisticadas ni los falsos acentos
de la película”, expresó. “Pero al mismo
tiempo éramos personas diferentes cuando jugábamos
en los casinos”
Parte de la
razón por la que el equipo MIT tuvo tanto éxito, manifestó
Irvine, es que jugaron en equipos de cinco o seis y porque ”lo
hicimos como si fuera una carrera” jugando con mucha frecuencia
y durante muchas horas.
Los contadores individuales de cartas ”no van a ganar millones
de dólares como hicimos nosotros”, sostuvo Irvine,
pero pueden mejorar su juego y por lo tanto divertirse más.
Es decir, si
el Hard Rock no los atrapa.
Dreitzer no quiso abundar sobre si la seguridad de Hard Rock tiene
una lista de los contadores de cartas conocidos, pero el casino
dependerá de una amplia gama de métodos para desanimar
a los que quieran ponerla a prueba, como capacitar a los empleados
para detectar a los contadores de cartas y numerosas técnicas
de vigilancia electrónica.
¿Qué
ocurre si el casino sospecha que un jugador está contando
las cartas? ”A diferencia de la película, no se lleva
a nadie a una habitación”, dijo Dreitzer. Lo más
probable es que se le pida al jugador que se marche
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